Períodos históricos

Características de cada período

1875 a 1990:

En este período predomina la homo/transfobia en todos los espacios y niveles. Pese a ello, los archivos destacan la primera manifestación pro-derechos humanos que un grupo trabajadores/as sexuales  LGBTIQ+ efectuó en abril de 1973 en la Plaza de Armas, así como  una entrevista dada a un medio de comunicación por el colectivo lésbico Ayuquelén, fundado en 1984.

Si bien la histórica marcha de 1973 no  derivó en nuevas manifestaciones y/o en la creación de algún movimiento, mientras el colectivo lésbico Ayuquelén fue principalmente un espacio privado y seguro de debate entre mujeres diversas; a un punto que solo se conoce de una entrevista a un medio de comunicación bajo la Dictadura; ambos  hechos son dos grandes hitos del activismo LGBTIQ+ en este período que marcan y un después para el avance hacia igualdad.

Aún cuando existen versiones de que la primera manifestación pro-derechos de personas LGBTIQ+ ocurrió en Santiago en 1971, la información al respecto es confusa y contradictoria en tanto no permite ubicarla en una fecha precisa, ni tampoco confirmarse, al menos aún, su veracidad.

La recopilación de este período también incluye algunos casos de discriminación, así como ejemplos de la odiosa y prejuiciosa cobertura de prensa brindada a las personas LGBTIQ+, además de  estudios o tesis que son abiertamente agresivos con la diversidad sexual y de género.

El período que corre entre 1987 y 1997 está también cruzado por la pionera apuesta artística-cultural del colectivo “Las Yeguas del Apocalipsis” integrado por los escritores Francisco Casas y Pedro Lemebel, quienes con su arte y perfomances desafiaron a las élites y a la academia. Para conocer más sobre este histórico colectivo, recomendamos visitar esta página.

 

1991-2011:

Este período coincide con la recuperación de la democracia y es cuando nace el Movilh, en un contexto que inicia sumergido en la total homo/lesbo/bi/transfobia y termina con una mayoría ciudadana favorable incluso a la unión legal entre parejas del mismo sexo.

En la década de los 90 el Movilh se perfila como el primer movimiento LGBTIQ+ de Chile con un programa de acción que desafió al Estado y a la sociedad en los espacios públicos y privados, pasando sus activistas del anonimato total a dar  la cara y sus nombres reales para la defensa de los derechos de la diversidad sexual y de género.

El Movilh surgió en un contexto donde todas las personas e instituciones,  incluidos los  propios movimientos LGBTIQ+ del mundo, usaban el vocablo “homosexual” para referirse indistintamente a lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex, situación que demuestra el alto desconocimiento que había sobre la diversidad sexual y de género en los inicios de la lucha contra la homo/les/bi/transfobia. 

En esta época nadie que se convirtiera en activista o asumiera públicamente su orientación sexual o identidad de género recibía algún apoyo o aplauso. Las únicas respuestas eran el rechazo, el desprecio y la represión que se confrontaban con la valentía de los/as activistas.

Durante buena parte del período que corre entre 1991 y  el 2005 el Movilh usó  diversos nombres legales, pues había reticencia estatal a inscribir organismos que explícitamente fueran LGBTIQ+: Centro de Estudios de la Sexualidad (CES) y  Centro de Investigación Multidisciplinario en Sexualidad (Cimusex) fueron algunas de las nominaciones utilizadas, a las que se añadió el nombre de fantasía Comité de Iniciativa Homosexual (Cihom), éste último solo surgido para incidir en algunos  períodos electorales.

En la década de los 90, el Movilh experimentó diversas divisiones que dieron origen a muchos otros grupos de la diversidad sexual y de género, algunos de los cuales persisten y otros no. Para el período previo a las divisiones nuestra organización puede conocerse como “Movilh-Histórico”, el cual tuvo  como su vocero más conocido a Rolando Jiménez, líder de  nuestro colectivo que junto otros/as fundadores/as y activistas de la época son piezas claves en nuestra trayectoria desde 1991 a la fecha.

Con el Movilh surgen las primeras marchas LGBTIQ por la Alameda, las primeras manifestaciones del Orgullo, las primeras protestas contra casos concretos de  exclusión, los primeros triunfos jurídicos para las víctimas de los abusos homo/les/bi/transfóbicos, los primeros avances en políticas públicas pro-igualdad, los primeros cambios legislativos,  las primeras reuniones con autoridades, los primeros enfrentamientos con instituciones o personas homo/les/bi/transfóbicas,  las primeras investigaciones desprejuiciadas sobre la diversidad sexual y de género, así como los primeros debates con impacto nacional e internacional,  las primeras campañas públicas contra la discriminación y las primeras candidaturas LGBTIQ+ que tenían como principal  y único fin ampliar el debate nacional sobre la realidad LGBTIQ+ en un país que jamás había conocido sobre la “postulación” a cargos de públicos de activistas de la diversidad.

Mientras hasta 1999 la lucha legislativa del Movilh estuvo dedicada principalmente a la derogación del artículo  365 del Código Penal que penalizaba las relaciones sexuales homosexuales entre adultos, desde ese año y hasta el 2011, la organización inició y puso las bases del debate nacional en torno a grandes  batallas: ley anti-discriminatoria, ley de unión civil, ley de identidad de género, la ley de matrimonio igualitario. En el terreno de las políticas públicas, en tanto, el Movilh consiguió la implementación de las las primeras medidas pro LGBTIQ+ en Educación, Salud y Trabajo.

Entre el 2000 y el 2010, en tanto, el debate sociocultural y mediático sobre los derechos LGBTIQ+ fue diario, incansable, a un punto que no existe otra época de mayor efervescencia: todas las corrientes ideológicas, políticas, económicas o culturales fijaron postura pública sobre la realidad LGBTIQ+, mientras que personajes públicos comenzaron a revelar su orientación sexual o identidad de género y la televisión incluyó personajes LGBTIQ+ en horario diurno y para niños/as. En síntesis, en esta década  surgieron todos los debates sobre la igualdad  para las personas LGBTIQ+ que aún persisten.

La labor del Movilh  fue así reconocida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD);  que consideró en 2004 al Movimiento como unos de los mayor incidencia a nivel sociopolítica a nivel nacional y como el más emblemático en materia LGBTIQ+; por la Oficina Regional de América del Sur del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los DDHH y por Amnistía Internacional, que declaró al colectivo como “Representante de la República de la Conciencia”.